domingo, 23 de octubre de 2011
Mirarte, que me mires y sonreir.
Las cosas cambian, evolucionan. Pasan días, meses, años, y te das cuenta de que nada es igual. No sé, ultimamente el tener las cosas claras no es algo que me caracterice, pero, ¿sabes? hay algo de lo que no dudo, que no cambio por nada. Son las caras que ponemos al vernos, los abrazos, los desfases, que me cojas de la mano, mirarte, que me mires y sonreir, cantar, bailar, saber que estás ahí, llorar a tu lado, apoyarte, levantarte o guiarte por este duro camino que forjamos, poco a poco, paso a paso, lección tras lección. Y escucharte, por muy estúpidas que sean tus ideas, reirnos a carcajada limpia y gritar a los cuatro vientos . Crecer y madurar, porque algún día tendremos que hacerlo, ¿no? Pero sobre todo pasar todos y cada uno de los buenos y malos momentos a tu lado, porque quiero, porque puedo, porque me da la santa gana.
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